sábado, 7 de septiembre de 2013

Mi hermano Martín

 Yo siempre me portaba bien, pero mi hermano Martín hacía cada cosa... No era malo, pero se le ocurrían cosas raras. Un día decidió, así como si nada, dejar de hacerle caso a la gravedad. Al principio fue divertido, verlo flotar por toda la casa y eso. Recorrió todas las habitaciones y hasta encontró la pistola de agua que mama había escondido arriba del placard porque nos peleábamos por usarla. Pero claro, cuando quiso bajar la gravedad no le hizo caso, y esa semana hubo que atarle una soga al tobillo y llevarlo al colegio como un globo para que no se fuera volando hasta el espacio.

 Después crecimos y, aunque siempre salía con ideas locas, ninguna ponía en verdadero peligro su vida. Tuvimos una adolescencia más o menos normal (lo más normal que puedan ser dos mellizos, uno extremadamente imaginativo y el otro... bueno, no es por ser presumido pero soy muy inteligente, después me volví un gran científico). Claro que, a los 16, decidió que era el amor lo que le daba fuerzas y dejó de comer como por dos meses. yo creía que hacía trampa y comía a escondidas, pero aunque lo intenté nunca lo sorprendí comiendo más que abrazos maternos o besos de alguna de sus chicas. Pero fuera de eso, todo era normal.

 Ahora que yo soy un científico me encargan que encuentre la solución a problemas que, casi siempre, involucran las vidas de miles de personas. O hasta millones. Yo siempre fuí bastante inteligente, lo suficiente como para darme cuenta cuando no me es posible solucionar algo con las formas habituales... y es ahí cuando llamo a mi hermano Martín, que vive siempre jugando e inventando mundos, para que me ayude a imaginar nuevas reglas en lugar de las que parecían eternas e inevitables.

4 comentarios:

  1. Martín tiene magia.
    Y eso no tiene precio.

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  2. Supongo que todo querríamos un Martín en nuestras vidas.
    Yo, al menos, sí.

    Un abrazo,

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  3. Es el mejor uso que puede dáscele a un hermano, sin dudas.

    Saludos

    J.

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  4. Más que tener un Martín, sería espectacular ser uno.

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