martes, 22 de noviembre de 2016

Poema del fantasma (fragmento)

En el techo había una mancha
de humedad con unos bichitos rojos
minúsculos, viviendo en las protuberancias
de la pintura.
Los bichos caminaban durante horas
alderedor de la manchacasa
buscando algo invisible a mis ojos.
En algún lugar de la mancha
entró un día una araña que tomaba,
en tributo, dos o tres vidas diarias.
Después nada.
Observé, nosé, mil generaciones
de bichitos rojos que morían
y al morir caían
sobre mi alfombra que no es mía. Nada
es mío, nada. Salvo mis palabras
y la luz que me atraviesa que es mía
porque para mí es mío este no-cuerpo,
lo gané en aquella vida que perdí.
Y los bichitos nuevos,
loop,
me aburrieron un día. Pero encontré del vidrio
de la ventana un haz de luz que dibujaba
formas únicas de polvo. Formas nuevas, especiales
como la nieve. Un loop sin loop. Mis gustos
eran otros, y aún no los conocía
(me maravillaban o me extrañaban)
pero del polvo venimos y al polvo vemos,
aunque no lo querramos ver.